¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo!
A Magalí y Déborah, Sergi, Éric y Gael, Pepe, Mady, Elisa, Marga, Mariángeles, Sandro, Manolo, Alexandra, Ghassan, Maricarmen, Nati, Alicia, Rafa, Carmen, Toni, Philippe, Nélida, Guillermo, Jeff, Grazia, Josette, Vicente, Anna, Ginou, Enrique, Chimo, Paquita, José, Pedro, Mouna, Pilar, Mario, Guy, Paco, Mariepaule, Nuri, Pepe, Patricia, Jaime, Pau, Susana, Luc, Carla, Bea, Xavier, Vicentica, Piti, Manuel, Ángels, Carles, Gema, Raúl, Paula, Roland, Isabel, Luis, Robert, Paqui, Fermín, Angelina, etcétera...
La felicidad que os deseo en Navidad no excluye que os toque el Gordo ni que estos días os paséis un poquito en el comer y en el beber, pero significa, por encima de todo, que sintáis lo que nos hizo felices haciendo el Belén de nuestra infancia: ilusión, inocencia, sentimiento grato de pertenencia a una familia, amor a los nuestros.
Y la prosperidad que os deseo para el Año Nuevo tampoco excluye que os toque la lotería ni que os suban el sueldo, pero significa, por encima de todo, que conservéis la salud y el trabajo remunerado los que ya tenéis ambos bienes, o que tengáis la suerte de recuperarlos si los habíais perdido.
A pesar de las carencias que pueden hacernos sentir desgraciados, tenemos muchas cosas que pueden hacernos sentir felices: dormimos bajo techado, sabemos leer y escribir, no tenemos problemas de malnutrición, hemos recibido una buena educación. Hay tanta gente que carece de todo esto...
Y, por encima de cualquier otro bien, estamos vivos. Eso sí que es tener suerte y un motivo grande de alegría.
Roselyne no tuvo esa suerte ni puede tener esa alegría porque murió hace ya diez años, parece que fue ayer, sin conocer a sus nietos Éric y Gael que acaban de cumplir los ocho y los seis. (Sepas, mamá, que son buenos, listos y guapos como su madre y su tía Deby). Pedro sí que conoció a sus nietos y ellos se acuerdan de su Lito, pero tuvo poco tiempo para disfrutarlos. El abuelo Pepe y la bisa Marie tampoco los han visto crecer, aunque no ver crecer a sus biznietos sea desgracia común a casi todos los bisabuelos. El abuelo Jesús, español en Francia y francés en España, sólo pudo imaginarlos. La abuela Diógenes ni vio crecer a sus hijos. ¿Cómo iba a imaginar a nietos y biznietos?
Os invito a reescribir vuestro párrafo en cursiva. Añadidlo a comentarios y os sentiréis relajados como yo me siento ahora
Familia y amigos: Que se cumplan en vosotros todos mis buenos deseos.
Os quiero.

Vicente García Pitarch vigarpita@gmail.comCastellón, España
Magalí dijo
Pocas veces me has hecho llorar y ésta es una de ellas.
Yo también te quiero, papi.
22 Diciembre 2010 | 09:52 PM